Las expectativas en el ashram

Me vine a Rishikesh, pensando que aquí, en el Ashram, encontraría la paz, que por fin vería un lugar tranquilo en India, donde habría amabilidad, y espiritualidad.

Pero desde el tren, me dijeron que había un festival horrible y que todo estaba lleno, que tenía que tener cuidado porque era peligroso, decidí bajarme en Aurovalley Ashram, en donde tampoco he estado cómoda.

Me lo recomendó una familiar que lo había amado, y sé que muchos lo aman, pero yo vi algo diferente. 

Desde que llegué cada cosa tiene su lado malo y su lado bueno, pero sin duda India no ha sido ni será un lugar al que quiera volver.

En India he estado sola, como en ningún otro lugar del mundo.

No me han dado ganas de juntarme con gente, mi depresión ha llegado al punto de mantenerme encerrada, de estar en cada lugar esperando llegar al siguiente. Esperando descubrir eso que todos aman de India, y paso de un lugar al otro en una especie de tortura que no me deja disfrutar.

Los templos

templo en india

El templo más hermoso que vi en india, Jaipur

Los templos han sido mi único lugar de esparcimiento, lejos de los pitos de los carros, de los ladrones, de los vendedores acosándome, de los hombres asechándome, lejos del mugrero de las calle.

Los templos llenos de arte, de esculturas en alto y bajo relieve, fabricadas en piedras de diferentes épocas, llenos de arte. Un lugar para sentarse todo un día, a preguntarse porque la vida nos trajo a un ashram, o porque me obsesioné tanto tiempo con un país que me traería tanto martirio.

Sin duda encontré gente que me ayudo, gente bonita, tuve dos grandes amigos, a los que les debo todo el amor del mundo, Isha y  Abhi y con ellos estoy agradecida hasta el infinito. 

El ashram

yo y el perro meditando

yo y el perro meditando

Llegué el primer día tomé una ducha, me mostraron el lugar y fuimos todos a hacer meditación.

El segundo día, me levante a las 5 am hice meditación de nuevo y fuimos a hacer yoga, luego pararon el programa y no pasó nada más. Así que no hay las actividades que se supone que hay en un ashram, solo porque no hay turismo y me indigna que los dueños del negocio no hagan la rutina para si mismos sino solo para el turismo.

Estoy en mi habitación encerrada desde hace 2 días, como lo estuve en Delhi, en Jaipur y en Pushkar, sin ganas de salir a ningún lado, solo esperando para poderme ir, escribiendo para dejar todo registrado en mi memoria y compartirlo con ustedes.

Estoy atrapada en un ashram

Quería irme para Rishikesh, pero me dicen que en el pueblo hay fiestas religiosas y dicen que esa gente es “especial” y que hay que tener cuidado y ya me lo había dicho la chica del tren, que andan borrachos y nunca me explican porque hay que tener cuidado. Entonces porque tienen fotos de ese «bello» festival en todas las paredes, si es tan peligroso que ni se puede ir. 

agua sin drogas

agua sin drogas

Me dicen que en los Ashrams te dan drogas en el agua, para que tengas experiencias «mágicas», así que voy a la tienda a comprar mi agua, por si de pronto es verdad.

Dicen que hay muchos trancones para salir, porque son millones de personas, yo los vi cuando llegué nunca había visto tanta gente junta, es como un super festival pero lleno de indios, mejor dicho, que mejor me quede en el ashram, quince días más y les pague aunque no quiera estar aquí.

Pero yo tengo que salir para Nepal, así que en el ashram estoy, esperando desde hace 3 días a que se vaya mi tren, al menos acá no se escuchan los pitos de los carros, ni hay ladrones ni peligros.

Mañana es el gran día, el gran día en que saldré de India.

No hay yoga ni nada de nada, aunque debería hacerlo, así sea encerrada en mi habitación, pues estoy aquí, perdiendo mi tiempo y mi dinero, mientras mañana salgo para Nepal.

 

No me siento bienvenida

El dueño del Ashram, no ha sido amable conmigo sino más bien despectivo.

Me dice que aquí pago por seguridad y que si me pasó eso de que me drogaran, es porque no tengo sentido común, porque pagué un ligar barato, + que muchas mujeres viajan por India solas y les va muy bien; cosa que es verdad, pero podría decirlo con amor y no con odio.

Dice que este lugar es muy famoso y recomendado por todo el mundo, pero mi cama huele feo, creo que no han cambiado los tendidos, y la almohada huele aún peor, así que duermo entre el sleeping y con una cobija en la cabeza.

Me pusieron a trabajar Ashram, cuando además estoy pagando, sin preguntarme si quería, ayer tuve que recoger unas semillas, y lavarlas, hoy tuve que revisar  como 50 habitaciones del hotel para ver que no hayan insectos.

La historia del Ashram es bonita, porque tienen un árbol que es regado por gente de todas partes del mundo, pero yo no siento una bonita energía, solamente una en la que no soy bienvenida y lo único que soy es una clienta más que trae una miseria de dinero. Pedí que me bajaran a 10 dólares (vale 20) porque no están haciendo las actividades y eso no les gustó ni cinco.

comida de Ashram

La comida del Ashram es insipida.

Estoy agotada

Una vez más acá en India me dan ordenes y me ponen a hacer lo que les da la gana.

No se como explicarles que cada vez que caminé en la calle se me tensaba el cuello, que cada día tenía ganas  de llorar, ganas de que se acabara rápido, que quería salir corriendo de cada lugar, pero siempre tuve la esperanza de encontrar un bello lugar, si lo hay ese lugar no es para mi, porque desde que llegué india me escupió.

Pero siempre se sabe que después de la tormenta viene la calma y entre más tormentosa mejor será lo que vendrá. Y lo que se vino después en Nepal y Tailandia fue mágico y eso es lo que pronto les contaré. Pero antes déjenme contarles como salí de ahí. 

Festival india

El gentío en el río no tiene nombre

Atravesé el festival

Tres días después partí, los carros iban todos llenos, pero aunque había ya 13 personas en un mototaxi  (rickshaw) me llevaron. Obviamente me miraban todos, todo el tiempo y eran solo hombres.

Cuando voy a bajarme me meten las manos entre las piernas, para «ayudarme» a sacar mi maleta, obviamente se las alejo y me salgo del auto saco mi maleta y me voy.

rickshaw

En un rickshaw con 10 hombres

Me dejan en la mitad de la calle, no confío en nadie.  Ya me han estafado muchas veces, así que camino entre el gentío de hombres, con mis maletas. El terminal esta muy lejos, me devuelvo y le pregunto a un policía. Me consigue un hombre que me lleva en su bicicleta hasta el terminal.

Este hombre es un super humano, pedalea y lleva todas mis maletas y a mi por subidas y bajadas. Esquivando carros y trancones, buscando atajos, mostrándome la ciudad y al gran «Shiva» una escultura enorme y azul que hay en la mitad de la ciudad. No hay extranjeros solo hindúes y todos hombres, llego al terminal y por fin me subo al tren.

Al llegar a la frontera tendré que pelear de nuevo, pues me arrebatan la maleta para subirla a un carro, luego para subirla a una moto, y me voy caminando.

Un hombre me convence para llevarme en su bicicleta y cobra una exageración por llevarme dos cuadras cuando 2 cuadras hubiera podido caminar, con ayuda de otros indios logro que me cobre el precio justo.

Finalmente tomo un bus a la frontera y entonces todo cambiaría.